Dejar de Fumar
Problemas Hormonales:
El cigarrillo y la nicotina pueden alterar la cantidad de hormonas relacionadas con la función reproductiva.
Los hombres fumadores tienen reducida la movilidad de sus espermatozoides.
Las mujeres fumadoras entran a la menopausia aproximadamente 5 años antes que las no fumadoras.
Capítulo 2: Fumadores Inteligentes
"Creo que los fumadores somos muy inteligentes, pues somos capaces de hacer una labor manual, desarrollar una idea, crear un proyecto, dibujar, editar... hasta reparar un auto al tiempo que fumamos".
Buena tesis esta que tenía yo planteada en mis épocas de fumador (aunque hoy sigo pensando que soy un "genio", ya no baso mi tesis en la capacidad de fumar y hacer otra cosa). Cuando una situación se complicaba, hacía un alto, encendía un cigarrillo y luego de 10 minutos (tiempo que generalmente gastaba en fumarme un cigarrillo), retomaba el problema, normalmente con una posible solución; aunque hoy sé que la posible solución llegaba gracias a mi capacidad de análisis y no al humo que le inyectaba a mi organismo. Cuando estaba solo, me sentaba a pensar, acompañándome de un cigarrillo y viendo a mis ideas fluir a través del humo... hoy sé también que ese humo se llevó otras ideas, seguramente mejores; tal vez las cenizas que en el suelo quedaron, no eran otra cosa que grandes ideas que nunca alcanzaron a aparecer entre el humo.
Pero con una inteligencia tan grande, qué importaba que algunas ideas se quedaran, no en el tintero, sino en el cenicero; al fin y al cabo cuando prendiera un nuevo cigarro, habría más ideas (y menos neuronas -aunque eso de las neuronas todavía no era importante-).
Mi capacidad de análisis como fumador, me permitía también concluir que el tiempo que demoraba fumandome un cigarrillo, me evitaba un problema mayor cuando estaba comprometido en una discusión, una pelea, etc, pues eran diez minutos que tenía para reflexionar (porque sólo continuaba una discusión luego de haber finalizado totalmente mi cigarrillo -primero lo primero-).
Claro que no sólo en los problemas era necesario el cigarrillo; también era importante para hacer amigos, para compartir (al fin y al cabo si ofrecía cigarrillos a mis amigos, ellos me iban a devolver conocimiento, pues como decía mi tesis "estaba compartiendo con personas inteligentes").
Para mi fortuna, son más las neuronas con las que cuento, que las neuronas que quedaron en el cenicero, pues gracias a las que aún tengo, es que escribo estas líneas (por si no lo ha notado, la página anterior y esta, se leen en diez minutos cada una; es decir, un cigarrillo leyendo cada página). Porque el fumador es así (es mi teoría): muy analítico, detallista, etc, etc (cada etc. puede ser en este caso, sinónimo de inteligente).
Hey, a estas alturas, caigo en cuenta de que por el hecho de estar contando esta historia desde mi ángulo masculino, pareciera que he olvidado a las fumadoras; no es así: es simplemente (y ellas lo entienden, pues recuerden que fumador es sinónimo de "inteligente"), que todos (incuido "todas") los fumadores son prendidos con la misma candela; así que no hay necesidad de separar por géneros.
Y como todo ser inteligente, tenía que encontrar las causas reales que me llevaban a fumar y que me provocaban ansiedad cuando no lo hacía o no lo podía hacer, por estar en lugares en los cuales era prohibido fumar.
Como ya sabía que fumaba al tiempo que hacía otra cosa, empecé por aislar el cigarrillo de las demás actividades que realizaba, es decir, leía y después fumaba (antes, mientras iba leyendo, iba fumando), trabajaba en el computador y después me sentaba a fumar. Así empecé a tomar conciencia de que estaba fumando (y a darme cuenta de cuántos cigarrillos me fumaba realmente en el día, pues antes, ni recordaba si acababa de fumar y simplemente encendía otro). Ya fumar era una actividad independiente.
Concluí que me fumaba 24 cigarillos diarios en promedio, lo cual me indicaba que consumía aproximadamente 2 cigarrillos en 1 hora (había que descontar las horas de comida y sueño; las de trabajo y demás actividades no descontaban mucho, pues las compartía con el cigarrillo).
El hecho de haber creído que los fumadores "eramos" inteligentes, me serviría más adelante en mi propósito de dejar de fumar (aunque inicialmente fue una promesa, poco a poco se iría haciendo un reto para conmigo mismo y se convertiría en una decisión voluntaria).
Y con esas conclusiones, decidí hacer los primeros ensayos.